Espiritisme: Ciència, Filosofia i Moral

19 de enero de 2011

CARTA DE POSICIONAMIENTOS DE CEPA BRASIL

Con esta Carta de Posicionamientos, la Asociación Brasileña de Delegados y Amigos de la Confederación Espírita Panamericana (CEPABrasil), reunida en ocasión de su II Encuentro Nacional, realizado en Bento Gonçalves-RS, del 3 al 6 de septiembre de 2010, manifiesta su pensamiento acerca del Espiritismo y del papel de la CEPA, reconociendo, sin embargo, a todos los espiritistas, vinculados o no a la CEPA, el derecho de pensar diferente, admitiendo la mutabilidad de estos mismos posicionamientos dentro del principio de progresividad inherente al propio Espiritismo.

También reconocen en la CEPA (Confederación Espiritista Panamericana) la primacía y el liderazgo mundial de un movimiento de ideas que lucha por el rescate de la propuesta original del fundador del Espiritismo y por su permanente actualización. Muchas de las posiciones asumidas por la CEPA están, también, reproducidas en este documento.

Así, DECLARA que:

1. EN CUANTO A LA NATURALEZA E IDENTIDAD DEL ESPIRITISMO

1.1 - La afirmación de Allan Kardec, en su célebre “discurso de apertura” de que, “en el sentido filosófico, el Espiritismo es religión”, se sostiene en el concepto de religión en el sentido de “lazo social”, de comunión de pensamientos entre personas y no en lo de “religación a Dios”, defendido este por el catolicismo;

1.2 - El Espiritismo no tiene carácter salvacionista, no es poseedor único de la verdad, ni pretende hegemonía en algún área del conocimiento, sino apoyar con su contribución específica - sus principios fundamentales;

1.3 - Frente al criterio expuesto por Allan Kardec de que “el verdadero carácter del Espiritismo es de una ciencia y no de una religión”, la CEPA interpreta el Espiritismo como ciencia filosófica de consecuencias morales, prefiriendo considerarlo como un movimiento de ideas, sin duda amplio, pero de ninguna forma depositario de todas las respuestas y de todas las verdades;

1.4 - Conceptos como 3ª Revelación Divina, Consolador Prometido o “renacimiento del cristianismo primitivo” atribuidos al Espiritismo, no se ajustan a una visión moderna de la teoría espiritista, siendo rechazados por su naturaleza sectaria y excluyente;

1.5 - El Espiritismo es un área de conocimiento que necesita de desarrollo y que tiene mucho que aprender de otras disciplinas y contribuir con estas; no es una revelación en el sentido teológico, ni está por encima de ningún saber humano;

1.6 - La identificación del Espiritismo con el laicismo está ratificada en la resolución del Primer Congreso Espírita Internacional, celebrado en septiembre de 1888: “El Congreso Espírita recomienda un constante esfuerzo para difundir el LAICISMO por todas las esferas de la vida. La absoluta libertad del pensamiento, la enseñanza integral para ambos sexos y el cosmopolitismo como base de las relaciones sociales”. Firmaron esa Declaración nombres ilustres como José Maria Fernández Colavida (el “Kardec español”), Pierre Gaëtan Leymarie, Amalia Domingo y Soler, Ercole Chiaia y otros. Se hace evidente, así, que el laicismo viene con el Espiritismo desde su inicio y que fue a partir de infiltraciones clericales, como la Roustainguista entre otras, que se lo comenzó a caracterizar erróneamente, en una tentativa de convertirlo en una secta mística de carácter salvacionista;

1.7 - No se condice con la verdad pretender identificar laicismo con anti-religioso, y mucho menos con ateísmo. Laico no es antirreligioso; laico es arreligioso, o sea, un terreno neutro en cuestiones religiosas.

2. EN CUANTO A LAS OBRAS BÁSICAS DEL ESPIRITISMO

2.1 – Las obras básicas del Espiritismo no pueden ser denominadas como “pentateuco kardeciano”, visto que el uso de esa expresión asocia indebidamente la producción de Allan Kardec, de más de veinte (20) libros, a los primeros cinco libros de la Biblia, lo que les da una connotación de sacraliad;

2.2 – El libro “El Evangelio Según el Espiritismo” no puede ser tratado como “biblia de los espiritistas”, constituyéndose en un libro doctrinario de estudio e interpretación, bajo la óptica espírita, de las enseñanzas morales de Jesús;

2.3 – Las informaciones (respuestas) dadas por los espíritus no son verdades absolutas y deben ser contextualizadas;

2.4 – Muchos temas de la actualidad no fueron abordados por los espíritus, mereciendo, por lo tanto, la apreciación y el posicionamiento del Espiritismo de los días actuales;

2.5 – Allan Kardec no es sólo el “secretario” de los espíritus; es el sistematizador, autor, codificador y fundador del espiritismo; disminuir su papel y exaltar los mentores espirituales, es una maniobra para excluir la posibilidad de falla. Caracterizándolo como coadyuvante menor, es posible divinizar y sacralizar la revelación espiritista, haciéndola irreprochable;

2.6 -. Se reconoce la importante contribución de los espíritus en la estructuración de la obra kardeciana, pero creer que la codificación se entregó perfecta y acabada, es un contrasentido, pues el propio Kardec enfatizó que era obra de elaboración humana, habiendo afirmado también que no había dicho la última palabra sobre el Espiritismo;

2.7 - Se debe considerar la tesis de que Kardec fue el principal espíritu de la codificación, sólo que encarnado, cabiendo a él la tarea de desarrollar la parte más difícil y trabajosa del proyecto. Sin él, todos los otros espíritus, por más elevados y capacitados que fueran, no habrían concretado la obra.

3. EN CUANTO A LA ESTRUCTURA, ORGANIZACIÓN Y OBJETIVOS DE LA CEPA

3.1 - La CEPA, por su comportamiento actual es, claramente, un movimiento de ideas, que congrega; estimula al estudio y la investigación; promueve eventos culturales: congresos, conferencias y simposios que son, principalmente, foros de discusión, de debate, de intercambio de experiencias;

3.2 – La CEPA se define como un movimiento libre y organizado democráticamente, sin carácter federativo, unificador, pero simplemente coordinador de personas e instituciones espíritas;

3.3 - La CEPA tiene una visión eminentemente kardecista, progresista y libre-pensadora del Espiritismo. Admite el pluralismo de las ideas y los beneficios del diálogo y de la interacción, convive con la diversidad de interpretaciones y de formas de pensar y actuar consecuencia de los niveles de comprensión y de preferencia de los espíritas y del derecho de que estos se aglutinen en organizaciones afines unidas por un núcleo básico de principios o postulados que identifiquen la doctrina espírita;

3.4 - La adhesión y afiliación de instituciones espíritas a la CEPA es de libre opción, se funda en la identidad de principios existente entre ambas y no les impide vinculación a otras instituciones;

3.5 - La CEPA garantiza a todas las personas e instituciones a ella vinculadas el derecho irrenunciable a la libertad de pensamiento, de expresión, de discusión y de crítica;

3.6 - Una institución que se adhiere o se afilia a la CEPA no está subordinada a normativas de obediencia, a normas emanadas por aquella. Es un tipo de relación que se da por la identidad (comunión) de pensamientos, fraterna, democrática y de cooperación mutua con todas las demás instituciones que la integran;

3.7 – La CEPA evita ofrecer programas, directrices o manuales de procedimientos para las Instituciones que la integran, dejándoles total libertad de acción;

3.8 - La CEPA admite y respeta las diferencias de visión y opinión, promueve una relación alteritaria entre los espiritistas y entre las instituciones. No apoya el dogmatismo, la intolerancia, el sectarismo, la sacralización de la obra kardeciana y la consecuente inmovilidad doctrinaria, la mistificación de la figura extraordinaria de Jesús, la asociación del Espiritismo al Cristianismo de la iglesia, el ufanismo salvacionista de algunos, la predestinación, auto-atribuida por algunos segmentos, a Brasil y al Espiritismo brasileño, la idolatría a espíritus y médiums, la apenas disfrazada atribución de infalibilidad de los médiums, espíritus y/o instituciones, la exclusión de los diferentes, el resguardo de la pretendida pureza doctrinaria, etc., como tampoco apoya el cientificismo desvinculado de la ética, el academicismo vacío de aplicaciones y el filosofar estéril;

3.9 - Desea entonces la CEPA: a) contribuir para el desarrollo y permanente actualización del Espiritismo; b) colaborar en la divulgación de las ideas espíritas; c) estimular el estudio y la investigación espíritas; d) haber reconocido su derecho de congregar en su organización, sin exclusividad, instituciones y personas que sean afines con sus propuestas; y) contribuir para la buena relación entre todas las organizaciones espíritas nacionales e internacionales dentro de los principios doctrinarios y de los ideales de tolerancia y fraternidad.

4. EN CUANTO A LA RELACIÓN DE LA CEPA CON EL MOVIMIENTO ESPIRITISTA BRASILEÑO

4.1 - La CEPA, aunque se oponga a la transformación del Espiritismo en una mera religión Espiritista, jamás alimentó el propósito de sustituir el modelo adoptado por el Espiritismo brasileño por un modelo "laico". El proyecto de la CEPA en Brasil no es de enfrentamiento y ni de competencia con las demás corrientes del movimiento espírita;

4.2 - Su visión de movimiento espírita no contempla un sentido de "poder", de "dominación" o de imposición de ideas. Federaciones, confederaciones, asociaciones espíritas, consejos espíritas, a su entender, deben ser órganos que cultivan la libertad de pensamiento, de acción, de autogestión, dentro de sus concepciones institucionales;

4.3 - La CEPA busca establecer y mantener una buena relación con todas las corrientes espíritas, el trabajo conjunto, respetando el pluralismo de ideas, y guardando la unión y la unidad en torno a lo esencial. Kardec incluso previó que el Espiritismo tendría esos matices diferenciados, que le darían perfiles diversificados en diferentes partes del mundo, preservándose la unidad en torno a los principios esenciales que, en aquel mismo discurso (RE-diez/1868) él sintetizaría en lo que denominó “credo espírita”;

4.4 – La CEPA da prioridad al esfuerzo en pro de la “unión” de los espíritas y de las instituciones en torno a los principios fundamentales del Espiritismo, respetadas las interpretaciones particulares de personas o agrupamientos. El modelo de “unificación” del movimiento espiritista que presupone la supremacía de un pensamiento único y un discurso que rechaza la diversidad de interpretaciones, está en conflicto con el carácter libre-pensador del Espiritismo;

4.5 - La CEPA no aprueba los rumbos tomados por el movimiento espiritista, que desarrolla enfáticamente actividades de consolación, piedad, asistencialismo, persecución de la salvación moral de las personas, preocupándose en evitar el mal y preparar el individuo para “no volver a este valle de lágrimas” y saldar sus deudas con La Justicia Divina, repitiendo los fundamentos judeo-cristianos de la culpa y del castigo;

4.6 - La CEPA no concuerda con la sumisión del movimiento espiritista a una presunta determinación de la “espiritualidad superior”, confundiendo al Espiritismo con el discurso de las facciones religiosas del cristianismo, transformándolo en una doctrina evangélico- religiosa, con algún soporte en la obra de Kardec, pero sin la racionalidad por él propuesta;

4.7 – La CEPA considera impropias las denominaciones de centros espiritistas que contengan expresiones tales como “templo”, “casa de oración”, “sinagoga”, “iglesia” y similares;

5. EN CUANTO A LA ACTUALIZACIÓN DEL ESPIRITISMO

5.1 - La CEPA defiende que el Espiritismo debe actualizarse permanentemente y considera altamente conveniente e impostergable llevar adelante un amplio proceso de análisis y reflexión en torno al pensamiento espírita, a la luz de los avances conquistados por la ciencia y otros campos del conocimiento humano;

5.2 - Es indiscutible la actualidad de partes importantes y fundamentales de la obra de Kardec, no superadas por la Ciencia, encontrándose estas, por lo tanto, en plena vigencia;

5.3 - La CEPA no cuestiona los principios fundamentales del Espiritismo – existencia de Dios, inmortalidad del alma, comunicación entre encarnados y desencarnados, reencarnación, pluralidad de los mundos habitados y evolución infinita. Sin embargo, podrán ser cuestionados conceptos e interpretaciones referentes a ellos expresados en la literatura espírita por autores encarnados o desencarnados o que se volvieron corrientes entre los espíritas;

5.4 - La CEPA entiende que actualizar el espiritismo es volverlo actual, situarlo en la época en que vivimos, hacerlo presente y activo en todos los sectores del pensamiento humano. Eso implica la relectura y, por lo tanto, revisión de contenidos, como también del lenguaje y del método empleados en su elaboración. No se puede actualizar sin revisar;

5.5 – En ningún caso, bajo pena de violación de copyright se pueden cambiar los textos o las expresiones de las obras del fundador del Espiritismo, como los de cualquier autor. Ahora bien: las ideas, concepciones y teorías expuestas en sus obras y en las que le son complementarias, como el propio Kardec afirmaba, no siendo más que la expresión del conocimiento de sus autores subordinadas al contexto de una época, son sensibles de revisión y de actualización;

5.6 – La CEPA, por lo tanto, se fundamenta en la afirmativa de Kardec de que “el Espiritismo, avanzando con el adelanto, jamás será superado, porque si nuevos descubrimientos le demostraren que está errado en un punto, él se modificará en ese punto; si una verdad nueva se revelase, él la aceptará”; “No le cabe cerrar la puerta a ningún adelanto, so pena de suicidarse. Asimilando todas las ideas reconocidamente justas, de cualquier orden que sean, físicas o metafísicas, ella (la doctrina) jamás será superada, constituyendo esto una de las principales garantías de su perpetuidad”;

5.7 – Kardec afirma que "la doctrina no fue dictada completa, ni impuesta a la creencia ciega; porque es deducida por el trabajo del hombre, de la observación de los hechos que los espíritus ponen bajo los ojos y de las instrucciones que le dan, instrucciones que el hombre estudia, comenta y compara con el fin de obtener él mismo sus propias conclusiones y aplicaciones.”;

5.8 - Para realizar con todo éxito ese proceso, la CEPA invita a todos los espíritas a participar de ese esfuerzo que no puede ser considerado como exclusivo patrimonio de la misma o de cualquiera otra entidad espírita nacional o internacional;

5.9 - La CEPA propone la realización de seminarios, conferencias y congresos dedicados a estudiar el tema de la actualización doctrinaria, dentro de la mayor libertad de ideas y de expresión y en amplio clima de pluralismo y fraternidad;

5.10 – La CEPA no alimenta el propósito de efectuar, con exclusividad, la revisión puntual de la Doctrina Espiritista. Pretende, sí, estimular un proceso de reflexión entre los espíritas con vistas a asegurar el futuro y la permanencia del Espiritismo;

5.11 - La CEPA considera que la actualización deberá ser el resultado de un proceso, del consenso, de la "universalidad", por así decir, del conocimiento de los espíritas - encarnados y desencarnados;

5.12 - En el proceso de actualización del Espiritismo, es necesario, antes que nada, romper con los esquemas mentales creados y estratificados a través de la repetición y vivencia en los ciclos reencarnatorios, sedimentados en el espíritu. Romper con esas estructuras es indispensable para cualquier renovación positiva y real.

6. EN CUANTO A LOS CONCEPTOS DE REENCARNACIÓN, EVOLUCIÓN Y MEDIUMNIDAD

6.1 - La CEPA propone la revisión de concepciones corrientes sobre evolución y reencarnación, para romper con los límites de la culpa y castigo divinos, comprendiendo que estamos destinados a la victoria, a la felicidad y no al dolor y a la derrota;

6.2 – La CEPA no estimula la idolatría de médiums o de espíritus ni les atribuye autoridad especial ni infalibilidad en sus informaciones. La mediumnidad no es un don divino, gracia, milagro, que hace privilegiados sus portadores, siendo una facultad que todos poseen, en mayor o menor grado;

6.3 – La CEPA tiene reservas en cuanto a la copiosa producción mediúmnica del tipo “autoayuda”, en detrimento de obras de cuño filosófico-científico sobre el Espiritismo;

6.4 – La CEPA recoge rescatar el papel de la mediumnidad en la investigación y en la comprobación de la inmortalidad, bajo criterios científicos, y no sólo como instrumento de socorro a espíritus afligidos o de cura para enfermedades psicosomáticas;

6.5 - La CEPA no concuerda con directrices artificialmente establecidas a través de renombrados médiums y espíritus electos como portavoces divinos, de la llamada “espiritualidad superior”, cuyas revelaciones estén por encima de cualquier sospecha y sin el necesario cuestionamiento, articulados en defensa de ideas puramente moralistas de reforma íntima, de confesionalismo y del asistencialismo;

6.6 - La CEPA acepta que Espiritismo contempla la evolución natural de la humanidad, no compartiendo las concepciones de culpa, pecado y castigo que emanan del cristianismo.

7. EN CUANTO A LA PARTICIPACIÓN DEL ESPIRITISTA EN LA SOCIEDAD

7.1 – El espírita, como cualquier ciudadano, es invitado a una acción política y al compromiso social;

7.2 - El Espiritismo coincide plenamente con las corrientes más avanzadas del pensamiento humanista y social de nuestro tiempo, al ratificar sus principios básicos sobre la vigencia de la ley de conservación de la vida en todas sus manifestaciones, y su oposición a la pena de muerte, al aborto, al crimen, a las guerras o cualquier forma de violencia;

7.3 - La doctrina social del Espiritismo se pronuncia en favor del establecimiento de sistemas de gobierno, nítidamente democráticos y claramente comprometidos con la justicia social, la igualdad y la libertad. Denuncia la corrupción, se opone a los modelos autoritarios y dictatoriales de cualquier sector ideológico, estimula la búsqueda de un equilibrio social, donde funcionen las leyes del mercado, siempre colocadas al servicio del hombre, atendiendo sus necesidades y en función de su crecimiento y promoción espirituales;

7.4 – Es preferible la participación de los espíritas en las actividades sociales, filantrópicas, asistenciales y promocionales coordinadas por organizaciones especializadas, en vez de crear tales actividades en los centros espiritistas;

7.5 - La CEPA reitera su compromiso permanente con la búsqueda del bienestar social, envolviendo a mujeres y hombres, niños, jóvenes y ancianos, para la consecución de una sociedad igualitaria, justa y fraterna, donde no haya lugar para ninguna forma de discriminación por motivos de raza, sexo, orientación sexual, creencia o nacionalidad. Una sociedad con oportunidades para todos, que estimule el trabajo, la educación, la cultura, los deportes, sin vicios perniciosos, por lo tanto regida en definitiva por la Ley de Amor;

7.6 – La CEPA apoya todas las iniciativas que tiendan a rescatar las condiciones naturales de nuestro planeta, a la conservación del medio ambiente e invita a los espíritas a que participen activamente en todas las iniciativas que promuevan el equilibrio ecológico, recordando que la preservación ambiental es compromiso de todo ser humano y no tarea exclusiva de los gobiernos;

7.7 - La CEPA declara que es deber inaplazable de los espíritas empeñarse en la creación de una sociedad justa, fraterna y solidaria donde el amor, la felicidad y la paz sean el ideal de todos.

8. EN CUANTO A JESUS, Al EVANGELIO Y Al CRISTIANISMO

8.1 - La CEPA tiene posiciones muy claras y varias veces reafirmadas acerca de la importancia de Jesús de Nazaret para la doctrina espírita. Sus enseñanzas, comprendiendo conceptos de validez universal, tienen contenidos coincidentes con aquellos desarrollados en la 3ª parte de “El Libro de los Espíritus” que los amplía en lenguaje y parámetros compatibles con la modernidad; pero afirmarse, por eso, que el espiritismo es “cristiano” se constituye en un error, tanto bajo el aspecto semántico como histórico, ya que el cristianismo, doctrina estructurada por Paulo de Tarso, es posterior a Jesús que, en verdad, nunca fue cristiano.

La doctrina espírita no comparte postulados tales como: la divinidad de Jesús, su condición de “único Señor y Salvador” y la unicidad de vida, entre otros: estos son dogmas radicales e inseparables del cristianismo;

8.2 - El sustantivo “cristianismo” y el adjetivo “cristiano”, tanto como los otros términos que Kardec recomendó que no se utilizaran debido a su ambigüedad, como en el caso de “religión”, sufrieron alteraciones en su significado en el curso de la historia. En la época de Kardec, era común hablar de “cristianismo” y de “cristiano” para designar la doctrina de “Cristo”;

8.3 - Cuando Kardec habla de “Espiritismo cristiano” (expresión usada pocas veces en su obra), claramente adjetiva al Espiritismo para vincularlo no al Cristo de las iglesias, sino al pensamiento y a la moral de Jesús de Nazaret;

8.4 – Se puede hoy distinguir la figura de Jesús de Nazaret, el hombre, con algunas referencias históricas que están siendo rescatadas: que nació de la relación carnal de José y Maria, que tuvo hermanos y que fue un pensador fecundo, un reformador moral; de la figura de Jesucristo, que es el mito de las iglesias, que “fue concebido sin pecado”, hijo de la Virgen Maria, encarnación de Dios, tercera persona de la Santísima Trinidad, responsable por dogmas y creencias que fueron tejiendo esa cultura cristiana que poco tiene a ver con el otro Jesús, el hombre de Nazaret;

8.5 - La CEPA concuerda con Jesús-hombre y jamás pensó en retirarlo del Espiritismo. Pero no concuerda con Jesús Cristo, el Salvador de las iglesias cristianas, del cristianismo real, ese que el llamado “ecumenismo cristiano” estableció amparado en los dogmas fundamentales de la divinidad de Jesús, de su condición de “único Señor y Salvador”, que con su “sacrificio”, con el “derramamiento de su sangre” posibilitó la “salvación” de los hombres que en él creyeran y fueran bautizados en su nombre. Considerando que son esos los criterios que las iglesias cristianas y la cultura contemporánea adoptan para identificar el cristianismo y la condición de cristiano, es evidente que el Espiritismo en ellos no se encuadra, de ahí no ser conveniente, para evitar confusión, que se lo adjetive “cristiano”. Somos, simplemente, espíritas y no espiritistas-cristianos;

8.6 - CEPA respeta los pensadores espíritas, especialmente brasileños, que consideran el Espiritismo como una religión, pero que tienen de ella una concepción filosófica no sectaria, que no divinizan a Jesús y no lo colocan en la posición de mito, medio dios y medio hombre, como lo hacen los roustainguistas;

8.7 - La información de que la CEPA no acepta “El Evangelio Según el Espiritismo” es irresponsable y sin base documental, histórica o concreta. Esa obra enfoca aspectos morales y éticos del Espiritismo, analizándolos en consonancia con las enseñanzas de Jesús de Nazaret. Al ser editada esa obra, las bases fundamentales de la moral y de la ética espíritas ya estaban claramente expuestas en la 3ª parte del “Libro de los Espíritus”, bajo el amplio título de “De las Leyes Morales”, identificadas por Kardec y por los espíritus como expresiones de la propia ley natural o divina y, por eso, “eternas e inmutables”;

8.8 - Es falsa la información de que, para la CEPA, “la moral espírita es superior a la moral de Jesús”. No cabe supremacía de una sobre la otra: la moral espírita no es superior ni inferior a la moral de Jesús, ellas son semejantes. Sin embargo, por estar el Espiritismo insertado en la modernidad y por proponer volverse una expresión de perenne contemporaneidad, asimiló los grandes valores humanistas conquistados justamente en oposición a la opresión religiosa que la cristiandad instauró en nuestra historia;

8.9 - La CEPA corrobora el criterio de abordaje exclusivamente en la enseñanza moral de Jesús, establecido por Kardec en la introducción de “El Evangelio Según el Espiritismo”, pero admite haber sido demasiada la tentativa del codificador de conciliar los conceptos espíritas con la teología católica, al dedicarse ampliamente a la interpretación de los textos bíblicos y evangélicos, buscando darle una interpretación racional, a través de sus tres últimos libros - El Evangelio Según el Espiritismo, El Cielo y el Infierno y La Génesis -, que debe ser comprendida en el contexto histórico vivido por Kardec;

8.10 - Es errónea la expresión “Culto del Evangelio en el Hogar”, empleada para designar la reunión familiar en la cual sus miembros confraternizan, dialogan, oran y hacen comentarios varios bajo la óptica del Espiritismo, ya que no existen cultos ni libro sagrado en el Espiritismo;

8.11 – La CEPA no utiliza la expresión “evangelización” en las actividades conectadas a la educación espírita, ya que la tarea de evangelizar es inherente al catolicismo y al protestantismo; tal expresión no es encontrada en las obras de Kardec;

8.12 - Reafirmamos que estamos totalmente en concordancia con las enseñanzas morales del Nazareno, lo que no implica que aceptemos los adjetivos dados al Espiritismo de “cristiano” o “evangélico”. Esa es la visión que la CEPA ha divulgado con toda claridad, explicitando, también, que hay una nítida distinción entre Jesús y el cristianismo.

9. EN CUANTO A LA DIVULGACIÓN DEL ESPIRITISMO

9.1 – La comunicación social espírita en el ámbito de la CEPA se funda en una visión pluralista del conocimiento, que presupone la interacción del Espiritismo con los diversos sectores con los cuales se relacione;

9.2 – La CEPA evita el lenguaje “adoctrinante” decurrente de una postura exclusivista de la posesión de la verdad;

9.3 – En la comunicación espírita no es adecuado el uso de expresiones o de lenguaje religioso o de grupos iniciadores, así como de fraternidades, logias, organizaciones esotéricas, místicas u ocultistas;

9.4 - Allan Kardec intentó desarrollar un lenguaje que se adecuara al nuevo sentido y análisis que el Espiritismo hace de la vida y de las relaciones entre “muertos” y “vivos”, pero sucumbió a las necesidades de comunicación y tuvo que usar palabras consagradas, dándoles un significado diferente. Ejemplo de eso son las expresiones “cielo”, “infierno”, “purgatorio”, “ángeles de guardia”, “ángeles” y “demonios” que poseen significado propio en la teología católica. Al utilizarse esas expresiones en los ambientes espíritas, aunque bajo el enfoque de los principios espíritas, se corre el riesgo de difundir las concepciones católicas. El Espiritismo simplemente no admite la existencia de cielo, infierno, purgatorio, ángeles y demonios;

9.5 – En base a los modernos estudios en el campo de la comunicación, y coherente con su propia génesis fundamentada en el diálogo, deberá ser enfatizada la comunicación y no la divulgación del Espiritismo, considerándose que, en el proceso de la comunicación hay una interacción y participación de los involucrados mientras que en la divulgación el que divulga es el que está en posesión del conocimiento, de la verdad, y su función es sólo de transmitir ese conocimiento y esa verdad sin considerar el bagaje de que el destinatario es poseedor.

Fuentes:

- Declaración Final redactada al final de diversos congresos y conferencias de la CEPA;

- Artículos de autoría de Jon Aizpúrua, Milton Medran Moreira, Maurice Herbert Jones, Luiz Signates y Salomão Jacob Benchaya, divulgados en nombre de la CEPA, en los periódicos OPINIÃO y ABERTURA;

- Libro “Nuevo Modelo Conceptual – Reescribiendo el Modelo Espiritista”, de Jaci Regis;

- Libros “El Pensamiento Actual de la CEPA”, “La CEPA y la Actualización del Espiritismo” y “De la Religión Espiritista al Laicismo”, publicados por el Centro Cultural Espírita de Porto Alegre (CCEPA).

(APROBADA EN REUNIÓN EXTRAORDINARIA DE LA ASAMBLEA GENERAL, REALIZADA EL 05.09.2010, EN BENTO GONÇALVES-RS, BRASIL)

En Flama Espirita 139 se han publicado comentarios a algunos de los ítem de esta Carta de Posicionamientos.

15 de enero de 2011

Homenaje póstumo a un gran pensador

JACI REGI

Publicado en FE 139

El escritor, periodista y psicólogo brasileño Dr. Jaci Regis, natural de Santos, desencarnó el lunes, 13 de diciembre de 2010, a la edad de 78 años, recién cumplidos.

Dentro del movimiento espiritista mundial se le puede considerar un revolucionario por cuanto sus ideas desafían otras posturas del ala más conservadora del Espiritismo. Sus conceptos vertidos en los artículos contenidos en el periódico de su dirección “Abertura” -muchos de ellos reproducidos en este Boletín-, en los libros que escribió, y también manifestados en sus intervenciones públicas, invitan a ver el Espiritismo desde otra óptica más abierta, exenta de ciertos atavismos. Era y seguirá siendo un referente destacado, no solamente por su labor de divulgación, de trabajo durante toda su vida, sino también por su personalidad, por su saber y, sobre todo, por su coherencia y claridad de ideas. Uno de los aspectos más destacados de su carácter era su gran sinceridad; siempre fiel a sí mismo, hablaba claro, sin ambigüedades.

Pero, no obstante su semblante serio, grave, una sensibilidad especial emerge de muchos de sus escritos. Sentimientos del alma que fluyen a través de la pluma inspirada de este psicólogo espiritista en conversaciones consigo mismo. Monólogos que hacen reflexionar sobre aspectos doctrinarios. Sensaciones personales producidas por situaciones determinadas tan difíciles de transmitir. Relatos reales que nos recuerdan nuestra fragilidad y, a la vez, fortaleza. Narraciones que afloran sentimientos. Crónicas que acarician nuestra sensibilidad más profunda. Descripciones que encierran satisfacciones, desilusiones, desengaños, acusaciones, críticas,… Todo ello con un lenguaje preciso, directo, totalmente exento de florituras y expresiones melifluas.

Estos preciados rasgos es lo que nos ha llevado a trasladar sus escritos a estas páginas en numerosas ocasiones, como deseamos hacerlo ahora y, sin duda, en el futuro, extrayendo algunos párrafos que hablan por sí solos de sus sensaciones más íntimas que deseaba compartir con los demás. Leyendo sus narraciones sólo se encuentra a faltar su voz, para poder establecer ese diálogo, rico de matices, que por las circunstancias de ubicación en contadas ocasiones se ha podido disfrutar.

Importante debe ser el legado escrito que ha dejado. Pero de sus producciones publicadas recientemente y que hayan llegado a nuestro poder, deseamos entresacar estas dos por su especial significado (sobre todo, la segunda). El mensaje que entre líneas da a conocer, es como si ya previera lo que el futuro le reservaba: ese viaje, el más importante sin duda de esta última trayectoria.

Y así se expresaba en:

Reminiscencias: Extraído del periódico “Abertura”, núm. 252 / noviembre 2009

(…)

Eramos los que quedábamos del primer grupo de la Juventud Espírita de Santos, actualmente Mocidade Espírita Estudantes da Verdade, que celebraba sus 62 años de existencia, y participábamos de la fiesta conmemorativa.

En el escenario, jóvenes representaban un fragmento que hablaba del juego de la vida. Pensando en el tiempo transcurrido, intenté recordar a los compañeros de aquélla época. Sé que algunos ya murieron. Otros se apartaron. Varios se recogieron al silencio de la ociosidad doctrinaria. No obstante todo ello, fueron momentos muy importantes para nuestras vidas. Por lo menos para la mía.

Mis seis hijos participaban activamente del grupo de la “Juventud”. Y en el escenario, como actores, estaban seis nietos.

La figura central que dominó los primeros pasos de la “Juventud”, fue Alexandre Barbosa, nuestro consejero; hombre lleno de vivacidad, conversador brillante que nos mantuvo a todos unidos a su alrededor, como si de un ídolo se tratara.

Oírlo, ir hasta su casa, permanecer junto a él, era lo que para aquel grupo de jóvenes importaba. (…)

En 1949 Barbosa cambió de ciudad y yo quedé con la responsabilidad de la Juventud y también de una parte del centro espiritista que asumimos. (…)

Transcurridos sesenta y dos años de aquel primer momento, me siento en este sillón, delante del ordenador, y recuerdo esa larga trayectoria de vida. De mi vida en el Espiritismo. Fue un momento histórico para el grupo que se movía en busca de un destino doctrinario.

La mayoría de los adultos ya murió.

Algunos aparecen en comunicaciones mediúmnicas, casi siempre exangües (pobres) de expresión, inmersos en sus necesidades. Veo que la muerte desarticula, desarregla el equilibrio que se consigue en la vida corporal, donde se aprende una rutina a la que muchos se oponen pero que, de modo general, es lo que mantiene el rumbo de cada persona.

Otros no aparecieron nunca más, ni siquiera en las comunicaciones mediúmnicas ¿Dónde estarán?

Esa precariedad de la vida corporal y el vacío que se precipita después de la muerte del cuerpo, es un hecho que torna la pregonada inmortalidad en un punto de interrogación.

Era la víspera de conmemorar quince años, cuando inicié esta jornada.

Sesenta y dos años después, se diseña lo que fue posible construir. Matrimonio, familia, hijos, seguridad económica, ascensión cultural.

Nací a la vera de una bahía tranquila que baña una parte de la isla de Santa Catarina, (…)

Vivo junto a la tranquila bahía que baña la isla de São Vicente, donde está Santos -ciudad en la que han transcurrido mis sesenta y dos años-, muy querida por mí.

Bromeo cuando digo que antes de encarnar exigí una única condición: la de vivir junto al mar. Nací en una isla y vivo en una isla.

Eso pasa por la mente. La construcción de una existencia comprende los cambios que se impusieron por la continuidad del proceso de vida.

Pienso que no hice propiamente una planificación para la existencia. Aproveché cada oportunidad.

Cumplo setenta y siete años inquieto e insatisfecho intelectualmente. Buscando nuevos caminos e ideas dentro de lo que se tornó el sustentáculo de mi vida, la doctrina espiritista.

Abracé el Espiritismo como fundamento existencial y a pesar de los procesos y problemas naturales de la afirmación profesional y económica, jamás tuve un momento de vacilación, de pausa, en el campo doctrinario. Acepté lo que se me ofrecía.

Consolidé la “Mocidade Espírita Estudantes da Verdade”. Cuando la dejé, la entregué fuerte y vibrante. Después, formateé el pensamiento que estructuró el camino del “Centro Espírita Allan Kardec”, nombre que sugerí en sustitución al “Centro Beneficente Evangélico”. Entré en el “Lar Veneranda” y erguí una institución sólida que se proyecta como servidora al prójimo. Comencé a escribir en periódicos espiritistas y otros, y acabé produciendo diez libros. Al final nació el ICKS (Instituto Cultural Kardecista de Santos, en plena actividad).

En mi edad adulta poseía una escolaridad regular, pero paso a paso cursé tres carreras universitarias (periodismo, economía y psicología) que me aportaron muchos conocimientos, así como actividades profesionales.

Las imágenes oscilan en la pantalla del ordenador. Los ojos están levemente cansados.

Es hora de parar.

Por unos momentos, me permito navegar por los caminos virtuales de los años pasados, de los amores vividos, de las pérdidas y fracasos, de las victorias y sonrisas.

Y en esa travesía vi a mi padre muerto por un infarto y cómo tuve que providenciar solo, en plena noche y profundamente conmovido, la preparación del entierro de su cuerpo. Una situación extremadamente emotiva. Lloré para desahogarme.

Vi a mi madre dar el último suspiro. Y sentí profundamente su partida.

Cuatro hermanos ya murieron.

La vida continúa como un filme que revive escenas pasadas. Y también pequeños espacios en blanco mostrando el mañana que no nos pertenece, pero que perseguimos. ◙

Y en este otro, reciente:

Gracias a la Vida: Extraído del periódico “Abertura”, núm. 263 / noviembre 2010

Gracias a la vida que me ha dado tanto…[1] ¡Así reza la canción chilena que canta Elis Regina!

¡Ah! ¡Qué diferente es el significado de la vida para cada uno!

¿Cuántos dicen “gracias” por las conquistas obtenidas, por los rayos de sol, por la magia de la noche y de las estrellas? ¿Cuántos hemos experimentado el sentido de la vida, en la amargura de la soledad, de las lágrimas ocultas que nos lavan el alma, separados, aislados, en la reflexión de los caminos, en el balancear de los deseos y proyectos, anhelos y esperanzas no siempre realizados?

El hombre enfermo, que yace en la cama… a la espera de la muerte. La criatura sin hogar, o sin amor en un hogar, abandonada en la calle, despreciada en casa. La desilusión más profunda, el dolor de la separación, el hambre, la miseria, la explotación y el desamor, la muerte, la suciedad, la perfidia y la calumnia. El que dice que va y vuelve, y nunca regresa, el que deja esperando y el que espera sin esperanza. La pasión que no encuentra respuesta, la respuesta que no tiene pasión.

Todo eso también es vida. Así como la muerte y la vida, pertenecen al juego de la vida. Pero aún así, gracias a la vida… porque vivimos, porque estamos aquí, en este momento, curtiendo nuestra esperanza o mirando el mundo a través del negro velo de la desilusión o del descreimiento.

Lo que queda es la esencia íntima a respirar el deseo de continuar. Los escépticos dirán que hay la ilusión del mito de la inmortalidad a bordar de azul el gris de la realidad, que somos finitos, que nuestra finitud sólo es camuflada por esa esperanza de ser, más allá y más allá del ahora, más allá, más allá del siempre.

Pero es a partir de esa finitud, sobre una única existencia, que se enciende la certeza de que, en una dimensión diferente, incorpórea, real, continuaremos siendo nosotros mismos, no obstante multipliquemos formas, caracteres y personalidad; tengamos conflictividad en contiendas y, muchas veces, deseemos, por unos instantes, nunca más soñar, ni existir, ni ser.

Pero aunque no existiese la inmortalidad, aunque no hubiese en nosotros la perpetuidad de ser, aún así, gracias a la vida… vivida con pasión, sentida con entusiasmo -el fuego que consume el fuego- al decir de Beethoven.

Muchas personas creen que alcanzando, de alguna forma, la gloria, el reconocimiento, la fortuna, el éxito en fin, de público y el ser exteriormente reconocidos, es cuando la vida tendría verdadero valor. Sin embargo, la experiencia nos demuestra que la vida sólo es realmente válida cuando es ella misma, en el reducto de cada uno, exaltando la naturaleza vibrátil de la persona.

Yo creo que la vida es oírnos a nosotros mismos. El palpitar rítmico del corazón, el pulsar de la sangre regando el cuerpo en el ritmo de la vida, preparando acción, relación, apretón de manos que acercan, de cuerpos que se unen, miradas que se enlazan. Es también oír sueños, fantasías, proyectos y anhelos. En fin, un conjunto de vibraciones que une el alma y el cuerpo, estableciendo la unidad esencial del hombre.

(…)

En ciertos momentos, muchos se preguntan porqué vivimos. Cuando somos felices, no preguntamos, estamos viviendo. ¡Vivimos! Pero si estamos tristes, decepcionados, con dolores y problemas, preguntamos porqué vivimos.

La angustia de la vida se precipita sobre nosotros y queremos que Dios, el destino, o lo que sea, justifiquen nuestros dolores, nuestros sueños destruidos. Pero aún así, de todas formas, continuamos viviendo. Porque la vida, se autojustifica. El acto de vivir es el acto perfecto que inicia y termina en sí mismo.

Aunque yo sea un hombre impulsivo, apresurado en ciertos momentos, en otros -en ese misterioso mosaico vivencial- siento que no debemos acelerar el curso del río. El dinamismo que marca la vida no se reduce en el acto de compulsión, hacer por hacer. Pero es la fuerza interior la que moviliza las energías en la construcción de ideas y cosas, exprimiendo la naturaleza creadora de cada uno.

El no apresurar el curso del río impone una visión gestáltica, de conjunto, con el fin de percibir que el ritmo de la vida no puede ser retardado ni atropellado. Es la absorción y reformulación de nuestra relación con el otro, porque si la vida es un bien nuestro, sólo nuestro, sólo se completa y enriquece, sólo se torna viable en la relación con el otro.

¡Vivimos! Gracias a la vida…, gracias a la vida porque estamos aquí, con nuestras angustias y nuestras esperanzas. No aceleremos, pero tampoco retrasemos el río de nuestra existencia. Oigamos el ritmo de nuestra vida, viviendo intensamente el momento presente, porque el sol invariablemente nacerá mañana.◙


Como la letra de la canción, que nos invita a dar gracias a la oportunidad más bella que todo ser humano pueda tener: la vida, ese canto a la vida contenido en el texto de Jaci Regis simbolizó su despedida antes de su partida a la otra Vida.

Su gran sentido común, le permitió distinguir lo negro de lo blanco. Con sus oídos escuchó y se enriqueció. A través de su pluma sus puntos de vista despertaron conciencias. Como gran trabajador, recorrió varios caminos. Una gran sensibilidad se escondía detrás de una apariencia seria, contenida. Y también lloró y rió, como cualquier ser humano.

Un vacío ha quedado... Se ha ido un gran estudioso, una figura indiscutible del Espiritismo. Pero esto sólo ha sido un alto en su camino. Seguirá aprendiendo y trabajando desde su lugar, con el mismo afán y el mismo ahínco que aquí desarrolló. El progreso no se detiene, y cada uno de nosotros, eslabones de esta cadena sin fin, hemos sido invitados a seguir ese ritmo.

¡Hasta siempre, amigo!

[1] Violeta Parra, cantautora chilena (además de poetisa, compositora, pintora, escultora y artista).